Cómo hacer más creativa la comunicación interna

“Algunos temas son repetitivos y están desgastados en la jerga de los trabajadores, por lo tanto generar expectativa y apertura frente a esto es complejo. Falta un elemento de creatividad en las propuestas comunicativas”. Esto fue lo que me dijo un cliente cuando estábamos hablando de crear una campaña de comunicación interna para el tema de seguridad y salud en el trabajo.

Si bien es cierto, hay una línea muy delgada entre posicionar cultura en la mente del trabajador y volverse un disco rayado. Hay que tener un especial cuidado en no desgastar el discurso institucional porque las palabras poco a poco se van volviendo parte de la cotidianidad.

Por ejemplo, supongamos que le preguntas a tu pareja todos los días ¿Me veo bonita? Al inicio te contestará palabras maravillosas,  pero llegará un punto en el que el pobre hombre comenzará a responderte como una máquina sin combustible: “muy bonita” y lo peor es ¿Si le crees su respuesta?

Cuando los mensajes caen en la repetición, el “poder de la palabra” pierde credibilidad, se transforma en una respuesta automática hasta perder sentido y conciencia. Por esto, debemos contemplar todas las posibilidades alrededor del valor o tema institucional y crear diferentes puntos de vista sin perder el mensaje central.

4 pasos para darle vuelta a tu discurso institucional

 Primero, revisa el historial

Conoce qué mensajes y piezas de comunicación se han publicado en torno al mismo tema. Identifica cuáles han tenido receptividad por parte del trabajador y cuáles no, el porqué, en qué época y haz un match de mensajes comunes.

Segundo, investiga tu público

Investiga cuál es el estado actual de la organización. Su población, edades, género, entre otros datos de tipo demográfico. De esta forma, sabrás qué mensajes son capaces de recibir tu público objetivo.

Tercero, innova

Haz una lista de palabras relacionadas con el tema a actualizar. Es más, invita a personas de la organización que hagan este mismo ejercicio contigo. No paren hasta tener mínimo 100 palabras, no importa que sean absurdas. Léelas, compáralas con la de tus colegas, identifica las más repetitivas y utilízalas para la elaboración del mensaje. Sin dejar de lado el historial de mensajes.

Cuarto, relanza el mensaje

Busca espacios y actividades que pongan en práctica el nuevo mensaje que quieres lanzar. Las palabras también se necesitan poner en acción. Conserva algunas características del discurso anterior. De esta forma, el trabajador entenderá que no se trata de un nuevo tema sino de otro punto de vista. Despierta su conciencia.

Ahora lo que necesitas es encontrar el historial de mensajes de la organización para no cometer los mismos errores y escoger personas clave para realizar el ejercicio de innovación. Las respuestas siempre están a la mano, lo importante es saber buscarlas, apropiarnos del tema y darle el giro inesperado al discurso institucional.

¡Manos a la obra!

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